" FUE EN 2007 CUANDO DECIDIMOS REFORMAR COMPLETAMENTE LO QUE HABÍA SIDO MI CASA FAMILIAR. CUIDAMOS CADA DETALLE Y MANTUVIMOS LA ESENCIA DE LA CASA EN LA QUE CRECÍ DURANTE MI INFANCIA CONVIRTIÉNDOLA EN LO QUE ES A DÍA DE HOY: UN BED & BREAKFAST QUE CONTINÚA PRESERVANDO ESE ESPIRITU DE COMPARTIR Y DISFRUTAR DE LA VIDA."
L as puertas de Valdirose desprenden pequeños fragmentos de historia y memorias familiares que fueron construidas a lo largo de los años para convertirse en un lugar eterno. Esa sensación que uno siente con el paso del tiempo cuando mira hacía atrás y se da cuenta de que la vida se ha ido completando con pequeños capítulos, ahora llamados recuerdos. Sencilla pero cuidada en cada milímetro, Irene Berni transformó esta casa familiar del siglo XIX en un Bed & Breakfast con estilo propio convirtiéndolo en uno de los lugares más mágicos de la Toscana italiana.
Y es que fue en Valdirose donde Irene creció junto a sus padres y hermana durante muchos años. Un hogar que de la mano de su marido Paolo Moretti, vecino y amigo desde la infancia, decidió mantener con vida una vez sus padres se mudaran a un espacio más pequeño. Irene, que siempre había estado ligada a los objetos de decoración y la artesanía tuvo claro la importancia de preservar la esencia del edificio con sus líneas rectas y arquitectura elegante. A una estructura preciosa, Irene aportó su buen gusto mimando, decorando y diseñando cada rincón de la casa. Colores neutros, objetos con encanto que transmiten tradición y muebles restaurados convirtieron Valdirose en un espacio fascinante rodeado de una atmosfera acogedora y una belleza imperfecta, natural que te hace sentir en casa desde el primer momento.
La casa está formada por cinco habitaciones, cada una de ellas con baño propio y repleta de pequeños detalle y objetos artesanos que la diferencian del resto. Además, una cocina que respira el aroma de la tradición culinaria local que se lleva a cabo con productos orgánicos de la zona. Una sensación deliciosa que se siente en cada uno de los platos y postres que Irene y Paolo preparan para sus invitados. Tan solo es el inicio del placer de Valdirose. Y es que, en la misma planta la luz natural nos acerca a una de las estancias con más encanto de la casa: La Veranda. Un espacio acristalado donde relajarse disfrutando de las vistas al jardín, degustando un buen café italiano o dejar nuestra imaginación volar a través de las páginas de un libro. También es el centro de veladas especiales que acompañen una inolvidable cena o comida. Los detalles están cuidados al máximo y eso se traslada a las sensaciones que hace vivir a sus huéspedes. El olor de sus flores silvestres, el tacto de sus muebles desgastados y objetos restaurados que cuentan multitud de historias son algunos de esos detalles que hacen de Valdirose un lugar muy especial.
Además del encanto de Valdirose como alojamiento, no podemos olvidar su ubicación. Ubicada en Lastra a Signa, una pequeña localidad a tan solo 14 kilómetros de Florencia. Un paraje que te abraza, rodeado de bosques y paisajes que te transmiten paz. El lugar perfecto para disfrutar de la Toscana italiana, una de las regiones con más trascendencia cultural, artística, histórica y geográfica. Caminar a través de sus sendas, observar la naturaleza que rodea o simplemente respirar a través de la belleza de sus paisajes.
Valdirose es uno de esos sitios con alma que son mucho más que un simple alojamiento. Un lugar que contagia esa luz y brillo natural que sus anfitriones poseen. Un motivo por el que viajar y un punto perfecto para descubrir, compartir y conocer la cultura de la preciosa Toscana.
" FUE EN 2007 CUANDO DECIDIMOS REFORMAR COMPLETAMENTE LO QUE HABÍA SIDO MI CASA FAMILIAR. CUIDAMOS CADA DETALLE Y MANTUVIMOS LA ESENCIA DE LA CASA EN LA QUE CRECÍ DURANTE MI INFANCIA CONVIRTIÉNDOLA EN LO QUE ES A DÍA DE HOY: UN BED & BREAKFAST QUE CONTINÚA PRESERVANDO ESE ESPIRITU DE COMPARTIR Y DISFRUTAR DE LA VIDA."
L as puertas de Valdirose desprenden pequeños fragmentos de historia y memorias familiares que fueron construidas a lo largo de los años para convertirse en un lugar eterno. Esa sensación que uno siente con el paso del tiempo cuando mira hacía atrás y se da cuenta de que la vida se ha ido completando con pequeños capítulos, ahora llamados recuerdos. Sencilla pero cuidada en cada milímetro, Irene Berni transformó esta casa familiar del siglo XIX en un Bed & Breakfast con estilo propio convirtiéndolo en uno de los lugares más mágicos de la Toscana italiana.
Y es que fue en Valdirose donde Irene creció junto a sus padres y hermana durante muchos años. Un hogar que de la mano de su marido Paolo Moretti, vecino y amigo desde la infancia, decidió mantener con vida una vez sus padres se mudaran a un espacio más pequeño. Irene, que siempre había estado ligada a los objetos de decoración y la artesanía tuvo claro la importancia de preservar la esencia del edificio con sus líneas rectas y arquitectura elegante. A una estructura preciosa, Irene aportó su buen gusto mimando, decorando y diseñando cada rincón de la casa. Colores neutros, objetos con encanto que transmiten tradición y muebles restaurados convirtieron Valdirose en un espacio fascinante rodeado de una atmosfera acogedora y una belleza imperfecta, natural que te hace sentir en casa desde el primer momento.
La casa está formada por cinco habitaciones, cada una de ellas con baño propio y repleta de pequeños detalle y objetos artesanos que la diferencian del resto. Además, una cocina que respira el aroma de la tradición culinaria local que se lleva a cabo con productos orgánicos de la zona. Una sensación deliciosa que se siente en cada uno de los platos y postres que Irene y Paolo preparan para sus invitados. Tan solo es el inicio del placer de Valdirose. Y es que, en la misma planta la luz natural nos acerca a una de las estancias con más encanto de la casa: La Veranda. Un espacio acristalado donde relajarse disfrutando de las vistas al jardín, degustando un buen café italiano o dejar nuestra imaginación volar a través de las páginas de un libro. También es el centro de veladas especiales que acompañen una inolvidable cena o comida. Los detalles están cuidados al máximo y eso se traslada a las sensaciones que hace vivir a sus huéspedes. El olor de sus flores silvestres, el tacto de sus muebles desgastados y objetos restaurados que cuentan multitud de historias son algunos de esos detalles que hacen de Valdirose un lugar muy especial.
Además del encanto de Valdirose como alojamiento, no podemos olvidar su ubicación. Ubicada en Lastra a Signa, una pequeña localidad a tan solo 14 kilómetros de Florencia. Un paraje que te abraza, rodeado de bosques y paisajes que te transmiten paz. El lugar perfecto para disfrutar de la Toscana italiana, una de las regiones con más trascendencia cultural, artística, histórica y geográfica. Caminar a través de sus sendas, observar la naturaleza que rodea o simplemente respirar a través de la belleza de sus paisajes.
Valdirose es uno de esos sitios con alma que son mucho más que un simple alojamiento. Un lugar que contagia esa luz y brillo natural que sus anfitriones poseen. Un motivo por el que viajar y un punto perfecto para descubrir, compartir y conocer la cultura de la preciosa Toscana.








