"LEÑA BARCELONA ES EL FUEGO QUE CONECTA LA BRASA DE DANI GARCÍA CON EL ALMA DE LA CIUDAD, TRADICIÓN Y VANGUARDIA ARDIENDO AL UNÍSONO. UN AÑO DESPUÉS, EL RESTAURANTE NO SOLO COCINA AL FUEGO: FORMA PARTE VIVA DEL LATIDO GASTRONÓMICO DE BARCELONA."
Un año puede parecer poco tiempo en la vida de una ciudad como Barcelona, pero basta cuando el fuego prende con sentido. El 2 de diciembre de 2025, Leña Barcelona celebra su primer aniversario en el hotel Grand Hyatt Barcelona habiéndose consolidado como mucho más que un restaurante: es ya un punto de encuentro, un espacio vivo que dialoga con la ciudad desde la brasa, la emoción y el respeto profundo por su cultura gastronómica.
Cuando Dani García pronunció aquella frase —“Queremos que Leña arda en Barcelona”— no hablaba solo de brasas ni de técnica. Hablaba de integración, de pertenencia, de construir algo que tuviera alma local sin renunciar a una identidad propia. Doce meses después de su apertura, puede decirse que ese deseo se ha cumplido. Leña ha sabido conectar con el público barcelonés desde la autenticidad, combinando la cocina al fuego que define su ADN con guiños constantes a las tradiciones catalanas y a su manera de celebrar la vida alrededor de la mesa.
Desde el primer día, el restaurante ha desplegado una intensa actividad que lo ha integrado plenamente en el tejido social y gastronómico de la ciudad. Barcelona, generosa y exigente a partes iguales, respondió con entusiasmo. “Ver cómo Leña se ha integrado en su tejido gastronómico y social ha sido emocionante”, afirma Dani García. “Cada hamburguesa servida, cada evento compartido, es un paso más en esta historia que estamos escribiendo juntos”.
Y si hay un plato que simboliza ese éxito, es la hamburguesa de Leña. Convertida ya en icono, fue protagonista absoluta en Tast a la Rambla 2025, donde se sirvieron más de 4.000 unidades en solo cuatro días. En total, cerca de 27.000 hamburguesas han salido de la cocina de Leña Barcelona desde su apertura, confirmando su estatus como una de las más deseadas de la ciudad. Pero la carta va mucho más allá: el aguacate de Málaga a la brasa, el foie para untar en forma de manzana —homenaje a Blumenthal—, los siete cortes de carne expuestos en vitrina, los yakipinchos, el pretzel de ternera ahumada o la exclusiva tarta di Rose, limitada a 50 unidades diarias, forman parte ya del imaginario gastronómico barcelonés.
La conexión con la ciudad se ha expresado también a través de gestos cargados de simbolismo. Sant Jordi se celebró regalando rosas y literatura en catalán a los comensales; la Mona de Pascua, creada junto a Christian Escribà y Patricia Schmidt, llevó el universo Leña al terreno de la tradición más querida; y durante La Mercè, Sofía y Víctor de La Dramerie reinterpretaron el dulce festivo con una mirada contemporánea. Acciones con alma que demuestran que Leña no observa Barcelona desde fuera, sino que la vive desde dentro.
Uno de los momentos más memorables de este primer año fue el homenaje a Joan Roca, celebrado en febrero. Treinta chefs de toda España, sumando más de 70 estrellas Michelin, se reunieron en Leña para rendir tributo al espíritu de El Celler de Can Roca en una cena irrepetible. Una noche que recuperó los célebres encuentros “A cuatro manos” y que confirmó a Leña como escenario de grandes momentos para la gastronomía. Las cifras hablan por sí solas: más de 67.241 personas han cruzado ya las puertas del restaurante. Entre ellas, celebridades internacionales, referentes culturales y gastronómicos y, sobre todo, una clientela local fiel que ha hecho de Leña un lugar propio. Un epicentro gastronómico que sus clientes han definido como espectáculo, aventura sensorial, experiencia inmersiva y restaurante de altísimo nivel. Todas las etiquetas caben cuando el fuego se entiende como lenguaje.
En apenas un año, Leña Barcelona ha demostrado que la excelencia culinaria puede ir de la mano de la cercanía, que la brasa puede ser sofisticada y popular a la vez, y que un restaurante puede convertirse en parte del pulso de una ciudad. Leña no solo arde: ilumina. Y Barcelona, claramente, aviva ese fuego.
Fotografías:
"LEÑA BARCELONA ES EL FUEGO QUE CONECTA LA BRASA DE DANI GARCÍA CON EL ALMA DE LA CIUDAD, TRADICIÓN Y VANGUARDIA ARDIENDO AL UNÍSONO. UN AÑO DESPUÉS, EL RESTAURANTE NO SOLO COCINA AL FUEGO: FORMA PARTE VIVA DEL LATIDO GASTRONÓMICO DE BARCELONA."
Un año puede parecer poco tiempo en la vida de una ciudad como Barcelona, pero basta cuando el fuego prende con sentido. El 2 de diciembre de 2025, Leña Barcelona celebra su primer aniversario en el hotel Grand Hyatt Barcelona habiéndose consolidado como mucho más que un restaurante: es ya un punto de encuentro, un espacio vivo que dialoga con la ciudad desde la brasa, la emoción y el respeto profundo por su cultura gastronómica.
Cuando Dani García pronunció aquella frase —“Queremos que Leña arda en Barcelona”— no hablaba solo de brasas ni de técnica. Hablaba de integración, de pertenencia, de construir algo que tuviera alma local sin renunciar a una identidad propia. Doce meses después de su apertura, puede decirse que ese deseo se ha cumplido. Leña ha sabido conectar con el público barcelonés desde la autenticidad, combinando la cocina al fuego que define su ADN con guiños constantes a las tradiciones catalanas y a su manera de celebrar la vida alrededor de la mesa.
Desde el primer día, el restaurante ha desplegado una intensa actividad que lo ha integrado plenamente en el tejido social y gastronómico de la ciudad. Barcelona, generosa y exigente a partes iguales, respondió con entusiasmo. “Ver cómo Leña se ha integrado en su tejido gastronómico y social ha sido emocionante”, afirma Dani García. “Cada hamburguesa servida, cada evento compartido, es un paso más en esta historia que estamos escribiendo juntos”.
Y si hay un plato que simboliza ese éxito, es la hamburguesa de Leña. Convertida ya en icono, fue protagonista absoluta en Tast a la Rambla 2025, donde se sirvieron más de 4.000 unidades en solo cuatro días. En total, cerca de 27.000 hamburguesas han salido de la cocina de Leña Barcelona desde su apertura, confirmando su estatus como una de las más deseadas de la ciudad. Pero la carta va mucho más allá: el aguacate de Málaga a la brasa, el foie para untar en forma de manzana —homenaje a Blumenthal—, los siete cortes de carne expuestos en vitrina, los yakipinchos, el pretzel de ternera ahumada o la exclusiva tarta di Rose, limitada a 50 unidades diarias, forman parte ya del imaginario gastronómico barcelonés.
La conexión con la ciudad se ha expresado también a través de gestos cargados de simbolismo. Sant Jordi se celebró regalando rosas y literatura en catalán a los comensales; la Mona de Pascua, creada junto a Christian Escribà y Patricia Schmidt, llevó el universo Leña al terreno de la tradición más querida; y durante La Mercè, Sofía y Víctor de La Dramerie reinterpretaron el dulce festivo con una mirada contemporánea. Acciones con alma que demuestran que Leña no observa Barcelona desde fuera, sino que la vive desde dentro.
Uno de los momentos más memorables de este primer año fue el homenaje a Joan Roca, celebrado en febrero. Treinta chefs de toda España, sumando más de 70 estrellas Michelin, se reunieron en Leña para rendir tributo al espíritu de El Celler de Can Roca en una cena irrepetible. Una noche que recuperó los célebres encuentros “A cuatro manos” y que confirmó a Leña como escenario de grandes momentos para la gastronomía. Las cifras hablan por sí solas: más de 67.241 personas han cruzado ya las puertas del restaurante. Entre ellas, celebridades internacionales, referentes culturales y gastronómicos y, sobre todo, una clientela local fiel que ha hecho de Leña un lugar propio. Un epicentro gastronómico que sus clientes han definido como espectáculo, aventura sensorial, experiencia inmersiva y restaurante de altísimo nivel. Todas las etiquetas caben cuando el fuego se entiende como lenguaje.
En apenas un año, Leña Barcelona ha demostrado que la excelencia culinaria puede ir de la mano de la cercanía, que la brasa puede ser sofisticada y popular a la vez, y que un restaurante puede convertirse en parte del pulso de una ciudad. Leña no solo arde: ilumina. Y Barcelona, claramente, aviva ese fuego.
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